Yo también estudio en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano

Y a ti patriótica sociedad chilena, que este 18 de septiembre celebrarás el cumpleaños de la patria; con el rojo de la bandera que según tú representa la sangre derramada del pueblo Mapuche, pero de la que sin embargo reniegas; de nada servirá te cuente trabajo de lunes a domingo, con un día libre a la semana y dos domingos al mes, de tres de la tarde a diez de la noche, que llego a las once y media de la noche a mi casa; que a veces me quedo hasta altas horas de la madrugada terminando los trabajos para la universidad. De nada servirá te cuente gracias a mi trabajo pago la universidad, ayudo a mi mamá, y cancelo mis cuentas; porque llevo escrito en la frente, Academia de Humanismo Cristiano.
Y si de algo te sirve, tengo contrato, me descuentas por Fonasa y AFP, ¡ves, soy igual a ti y al común de los chilenos¡ pero lo sé, estudio en la Academia de Humanismo Cristiano. Y desde ahora en adelante iré con la cabeza agacha, resistiendo las miradas como piedras que me den en el metro, ¡mira, ése que va ahí es de la Academia!, les oiré decir. Permiso para invocar a vuestro Dios, ¡Oh Dios

Témanme, yo también estudio en la Academia de Humanismo Cristiano; de vez en cuando me visto de negro y uso bototos, y de nada servirá les jure no soy anarquista, porque para el caso da igual. El sólo hecho de estudiar ahí nos convierte a todos por igual en anarquistas, sin discriminar entre estudiantes; académicos y auxiliares, es como el valor agregado de comprar una marca conocida, y nos guste o no; estaremos bajo la lupa de investigaciones y del Estado, porque somos todos unos “desquiciados”.
Y el año pasado, cuando me cambié de Arcis (sí, también estudié en Arcis, por lo que además de terrorista soy comunista), pude haberme ido a otras universidades, ¡pero créanme!, mi presupuesto no alcanzaba para una matricula de trecientos mil pesos y un arancel anual de cuatro millones de pesos por la carrera de periodismo que los créditos CORFO no alcanzan a cubrir… ¡Ah! (suspiro), pero en fin, yo seguiré aquí hasta el final, hasta que termine mi carrera y pueda decir con orgullo que salí de la Academia de Humanismo Cristiano, de la Universidad que me enseñó a pensar, a cuestionar, a criticar, a opinar, a debatir.